La industria del entretenimiento está a punto de cambiar por completo

Por Kayleigh Yerdon, Universidad Cornell A todos los usuarios de YouTube, Spotify, Pandora, Netflix, o SoundCloud: estén atentos. Parece que estos servicios de transmisión en directo, entre muchos otros en la industria del entretenimiento, tienen planes de cambiar ante nuestros ojos (y oídos). Aún más interesante: estos cambios podrían afectar la cantidad que pagas por transmisión. Así es, ahora estás realmente interesado.

Entonces, ¿qué pasó? En un comunicado de prensa esta semana, los servicios mencionados anteriormente anunciaron que iban a unirse a una creciente coalición denominada Open Music Initiative (OMI). La OMI es una colección de sellos discográficos, artistas, productores y sitios de software que iniciaron recientemente los estudiantes del Berklee College of Music y del MIT. El grupo tiene como objetivo abordar uno de los mayores problemas de la industria del entretenimiento moderno: la tecnología. Es decir, ¿cómo se les paga a los intérpretes y artistas en esta era basada en la Internet e impulsada por los costos bajos?

En los últimos años, en concreto, hemos visto el surgimiento de este problema. Los servicios de transmisión de música en directo como Spotify y Pandora cobran una cuota mensual para los oyentes. A cambio, los oyentes obtienen acceso a cualquier música que estos servidores tengan disponible. Netflix hace lo mismo, pero para programas de televisión y películas. Y estos sistemas están en auge; a la gente le gusta tener acceso ilimitado a música y espectáculos por una pequeña cuota mensual. Sin embargo, esto también significa que pocas personas raramente salen a comprar discos, CDs o películas. En esencia, nadie paga directamente por los productos de un artista (o "titular de los derechos") como antes.

Esto no sería un problema tan grande si estos servicios revelaran de manera accesible y uniforme cómo se paga a los titulares de los derechos por su trabajo. Por otra parte, los servicios de transmisión en directo tendrían que asegurarse de que los artistas reciban una compensación equitativa por el valor de sus productos, como solían hacer antes con las ventas de copias físicas. Pero, como muchos críticos de la industria de la música moderna han señalado: "no existe un protocolo uniforme que la industria utilice" para compensar a estos individuos. Spotify, por ejemplo, afirma que paga a los titulares de los derechos "entre $0.006 y $0.0084 por transmisión", una estimación aparentemente baja y vaga. Además, tanto las compañías discográficas como los servicios de transmisión en directo tienen diferentes bases de datos para la forma en que piensan que los titulares de los derechos deben ser compensados por cada canción o video específico. Por lo tanto, la misma canción que aparece en Spotify y en Pandora puede que no sea compensada de la misma manera.

Para artistas como Taylor Swift y Adele, entre otros, que han optado por no lanzar su música en muchos sitios de transmisión en línea – y en lugar de eso hacer ganancias récord con la venta exclusiva de copias físicas o a través de iTunes – la tecnología ha creado un verdadero problema para los artistas. De hecho, se estima que cerca de mil millones de dólares cada año no los reciben los artistas que tienen derecho a recibirlos por contrato. Aquí es donde entra la OMI. Este grupo planea unir a la industria del entretenimiento mediante la formación de políticas uniformes y básicas de presentación de informes para los servicios de transmisión en directo y sellos discográficos. Básicamente, su idea se centra en la creencia de que mientras más colaboración y comunicación ocurra, más avances puede hacer la industria.

El anuncio de esta semana, acerca de la adhesión de servicios de transmisión ampliamente usados como Pandora, Netflix y Sony Music Group a la OMI, solo contribuye a validar las ideas y puntos del grupo para hacer cambios más grandes dentro de la industria en los años venideros. Como siempre, un gran cambio podría derivar en una volatilidad de los precios para las empresas en la industria del entretenimiento.

¿Hacer informes públicos acerca de sus pagos beneficiaría a estos proveedores de servicios a través de buenas relaciones con la prensa y los artistas? ¿O los obligará a aumentar la cantidad que pagan a los artistas, forzándolos ya sea a subir los precios para los usuarios o a perder ganancias? Manténganse alertas inversores y usuarios de transmisión de música; esto podría afectarles.