La Reserva Federal: ¿Lo harán o no lo harán?

Por Brian Dolan, Jefe de Estrategia de Mercado, DriveWealth *image from wikipedia.com

El aumento de la tasa federal vuelve a entrar en juego

Ayer, la Reserva Federal de los Estados Unidos publicó el acta de su última reunión del 27 de abril. Los mercados han interpretado el mensaje del acta como agresivo, avivando nuevamente la especulación acerca de un inminente aumento de la tasa de interés federal. Como se puede ver en el gráfico de más abajo, previo al acta de la Reserva Federal, los mercados solo habían estimado un 4% de probabilidades de ver un aumento de la tasa en junio (la probabilidad para julio se encontraba en un 19%. No aparece en el gráfico). 24 horas más tarde, los mercados ahora estiman un 26% de probabilidades de un aumento en junio (julio ahora se encuentra en un 39%. No aparece en el gráfico).

rate hike

Fuente: Bloomberg; DriveWealth

La Reserva Federal claramente quería transmitir un mensaje —los mercados estaban subestimando significativamente la probabilidad de un aumento en la tasa de interés federal— y los mercados recibieron el mensaje; los rendimientos a 2 años de los EE. UU. (los más sensibles a las especulaciones sobre el aumento de la tasa federal) subieron alrededor de 12 bps. desde el lunes (alrededor del 20%); las acciones revirtieron sus ganancias previas al acta y continúan en descenso, habiendo caído por debajo de la media móvil de 50 días el martes. El dólar estadounidense se impulsó gracias a las expectativas de tasas más altas, y las commodities también se vieron afectadas.

La reacción del mercado al acta claramente fue motivada por la sorpresa, puesto que los mercados ciertamente se habían vuelto complacientes con respecto a los riesgos de un aumento en la tasa federal. La Reserva Federal se muestra dispuesta a comenzar con el proceso de normalizar (elevar) las tasas de interés y estuvo justificada en su accionar de recordarles a los mercados sus intenciones para evitar una disrupción mayor cuando eventualmente realicen el aumento. Pero la Reserva Federal se dejó a sí misma en una situación de flexibilidad, haciendo que cualquier aumento en la tasa dependa de recibir datos y estadísticas positivos de manera continua, lo que está lejos de ser una certeza.

Junio es el mes de preparación; julio es el mes más probable

Si bien mantengo mi postura de que la Reserva Federal solo realizará un aumento más este año, si es que siquiera realiza uno, parece probable que los movimientos en el mercado a corto plazo giren en torno al debate de si el aumento de la tasa se realizará en junio o en julio, lo que significa que es probable que la volatilidad a corto plazo aumente. Este ciertamente será el caso con respecto a las publicaciones de datos de EE. UU. importantes en las semanas siguientes. A destacar: inflación del PCE (Personal Consumption Expenditure o Gasto en Consumo Personal), gasto/ingreso personal, y órdenes de bienes duraderos de abril. Chicago PMI/ISM de mayo (Purchasing Managers' Index o Índice de Gestores de Compras), datos de empleo de NFP (Nonfarm Payroll o Nómina de Empleos No Agrícolas), ventas al por menor, y el favorito de todos; el libro beige. La presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, dará una conferencia de prensa el 6 de junio, siendo la última oradora programada antes de la decisión de la FOMC (Federal Open Market Committee o Comité Federal de Mercado Abierto) el 15 de junio.

El mercado ha aceptado el mensaje de la Reserva Federal de que junio será una reunión “en vivo”, lo que significa que la Reserva Federal podría entrar en acción en ese entonces. Mi propio punto de vista es que la Reserva Federal no tendrá suficiente información nueva para realizar un aumento durante la reunión del 15 de junio. Si los datos que llegan para esa reunión respaldan la idea de un aumento de la tasa federal, y ese es un gran “si” dado lo débil del primer trimestre y las señales mixtas que han aportado las estadísticas desde entonces, creo que utilizarán la reunión de junio para indicar que tomarán acción en julio, dando a los mercados más tiempo para ajustar y prepararse.

Esto también les permitirá evitar realizar cualquier modificación justo antes del referendo del 23 de junio en el Reino Unido acerca de la membresía de la Unión Europea (el voto “Brexit” sigue peleado, la última vez quedó en un 44% a favor de permanecer, 40% a favor de salir, y un 15% indeciso). Jellen puede también utilizar la conferencia de prensa para exponer las razones para un aumento de la tasa y solidificar el mensaje de la Reserva Federal.

¿Qué deberían hacer los inversores?

Si bien los comentaristas del mercado se obsesionarán con los debates de “¿Lo harán o no?” y “¿Junio o julio?”, los inversores deberían ver más allá del cuchicheo y enfocarse en ver el panorama completo. Después de todo, ¿es realmente importante si las tasas aumentan en junio o en julio, y por solo 25 bps?

A corto plazo, los inversores pueden esperar una mayor volatilidad, especialmente alrededor de las fechas de publicación de datos, como se mencionó antes. A mi manera de verlo, lo más probable es que la dinámica del mercado se desarrolle en base a la sensación de riesgo, siendo la especulación acerca de un aumento en la tasa federal el factor clave. Entre más apunten las estadísticas futuras a un aumento en la tasa federal (positivas/mejores de lo esperado), es más probable que sea negativa para el sentimiento de riesgo y los activos de riesgo (acciones y commodities). Mayores expectativas de tasas más altas de EE. UU. llevarán a mayores rendimientos de EE. UU., fortaleza del dólar estadounidense/debilidad de las commodities, y socavarán la rentabilidad corporativa de EE. UU., mermando las acciones.

Pero, ¿se aplica lo mismo a la opción contraria? Si los datos futuros sugieren que la Reserva Federal debería mantenerse en suspenso, ¿es eso positivo para los activos y el sentimiento de riesgo? Diría que la respuesta es “no”. Si los datos futuros decepcionan (negativos/más débiles de lo esperado), es probable que la Reserva Federal se mantenga en suspenso debido a condiciones económicas debilitantes, lo cual típicamente no significa una situación positiva para el riesgo. Si bien los rendimientos de EE. UU. y el dólar estadounidense podrían caer por una reducción en las especulaciones acerca de un aumento de la tasa federal, las acciones y commodities podrían no recibir mucho respaldo si el panorama completo se ve más atenuante.

Luego está el escenario “Ricitos de Oro”, en el cual los datos futuros no son lo suficientemente malos como para que la Reserva Federal se mantenga en suspenso ni para sugerir que la economía se está debilitando de manera pronunciada. Este escenario sugiere más movimientos secundarios, pero con un prejuicio negativo debido a mayores tasas en el plano general. En el escenario “Ricitos de Oro” más positivo, en el cual las estadísticas entrantes son inequívocamente fuertes/positivas, la Reserva Federal ha hecho saber que le gustaría elevar las tasas aún más si está justificado (recuerden, quieren normalizar las tasas). La posibilidad de aún más aumentos eventuales de la tasa federal probablemente reduzca los repuntes de los bienes de riesgo.

S&P 500

Fuente: Bloomberg; DriveWealth

En conjunto, no parece haber mucho de positivo en el corto plazo para los activos de riesgo y los  inversores podrían querer ajustar sus estrategias de manera acorde. Los inversores podrían también querer desarrollar estrategias para sacar provecho corrigiendo inconvenientes en los mercados de riesgo, como comprar acciones en pullback (o en retroceso) a niveles de soporte clave. Viendo el gráfico de arriba, el índice S&P 500 ha retrocedido un poco más del 25% del rebote desde los puntos bajos del 11 de febrero, dejando el retroceso de 38,2%/media móvil de 100 días en 1996 como el siguiente objetivo (óvalo rojo). Otros métodos de análisis técnico (Ichimoku Cloud Bottom, o línea inferior de la nube Ichimoku/H&S measured move objective, u objetivo de movimiento medido hombro-cabeza-hombro (líneas verticales naranjas)/retroceso del 50%) apuntan al área de 1955/60 como un soporte potencial (óvalo blanco). Una debilidad por debajo de ese nivel sugiere declives aún más pronunciados. Una fortaleza sobre el punto elevado más reciente de 2085 sería necesaria para reubicar la previsión general en un punto más elevado (óvalo verde).

Mirando más allá de este verano, en general me mantengo optimista con respecto a las previsiones para los EE. UU., y para los activos de riesgo en general, y continúo persiguiendo una estrategia de comprar acciones en caída/vender acciones en recuperación. Veo al actual pullback como una oportunidad para comenzar a reconstruir posiciones largas de riesgo, pero no veo la necesidad de apurarse y perderse de niveles de entrada largos con más ventajas.