¿Qué es el S&P 500 y por qué me debería importar?

Por Nicole Dugan Si le pones atención a las noticias, probablemente has visto un montón de encabezados como este: "El S&P 500 se mueve lentamente hacia un nuevo máximo histórico", o "El S&P 500 sube por tercera jornada consecutiva". ¿Suena como algo bueno, cierto? ¿Pero qué es el S&P 500 y por qué deberías, como inversionista, preocuparte por él?

El S&P 500 es un grupo (también conocido como un índice) de 500 de los mayores capitales accionarios y está diseñado para ser el indicador guía del mercado bursátil de los EE. UU. como un todo. Para ponerlo de una forma en que no suene como una línea de tu libro de texto de la universidad, el índice S&P 500 alberga a compañías grandes y conocidas cuyo desempeño tiene un impacto en el mercado. Los movimientos en el S&P 500 pueden utilizarse por los analistas para predecir la dirección futura del mercado bursátil y de la economía como un todo.

La composición del S&P 500 refleja las variadas industrias en la economía, incluyendo las de tecnología de la información, financiera, energía, industriales, consumo discrecional, materiales, servicios públicos, y servicios de telecomunicaciones. Para darte una idea de los tipos de compañías que están incluidas en el S&P 500, las principales compañías en el S&P 500 para 2015 fueron Apple, Microsoft, Exxon Mobil, Johnson & Johnson, General Electric, Wells Fargo, Berkshire Hathaway, JP Morgan Chase, Pfizer, y Proctor and Gamble.

Las compañías incluidas en el índice son aquellas de las que posiblemente ya has escuchado, y puedes inclusive consumir sus productos en tu vida cotidiana. Para ser incluida en el índice S&P 500, una compañía debe cumplir varios requisitos, lo que a menudo no permite la inclusión de compañías nuevas o más pequeñas. Para ser incluida, una compañía debe tener una capitalización bursátil de al menos $5.3 miles de millones, 50 % de sus acciones deben estar disponibles al público, el precio de la acción debe ser superior a $1, y debe tener 4 trimestres consecutivos de ingresos positivos.

Dado que el S&P 500 se compone de acciones que abarcan sectores de la industria, sus movimientos hacen un trabajo bastante exacto de indicar el estado del mercado bursátil de los EE. UU. como un todo. Esto te concierne como inversionista, pues cuando la gente se siente bien en torno al mercado y la economía (cuando el S&P 500 está a la alza) tienden a invertir más en acciones.

Ahora que comprendes lo que es el S&P 500, puedes comprender cómo el vigilar sus movimientos te podría ayudar como inversionista. Una estrategia de inversión, fondo índice, se enfoca en igualar las ganancias de mercado mediante la inversión en fondos que emulan ciertos índices, tales como el S&P 500. Esta estrategia se basa en la teoría de que, a largo plazo, generar ganancias que igualen el desempeño del mercado es mucho más factible que tratar de superar al mercado mediante la selección de acciones individuales.  Tú puedes implementar esta estrategia de inversión invirtiendo en ETF (fondos cotizados) que están diseñados para reflejar a todo el S&P 500. ¡Invertir en los ETF índice es una manera sencilla de diversificar tu portafolio y es mucho más rentable que comprar 500 acciones individuales!

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Toda inversión conlleva un riesgo. El desempeño anterior no es un indicativo de futuras remuneraciones, las cuales pueden variar. Las inversiones en acciones y ETF pueden disminuir en su valor, conduciendo potencialmente a una pérdida de capital. El comercio por Internet tiene un riesgo inherente debido a la respuesta del sistema y los tiempos de acceso que pueden verse afectados por diversos factores incluyendo, entre otras cosas, las condiciones del mercado y el desempeño del sistema. Un inversionista debería comprender tales hechos antes de comerciar. Los riesgos asociados con la inversión en valores internacionales, incluyendo los ADR y ETF listados en EE. UU. que contienen bonos que no son de EE. UU., incluyen, entre otros, los riesgos del país/políticos relacionados con el gobierno del país de origen, el riesgo por la tasa de cambio en caso de devaluación de la moneda del país y los riesgos de la inflación y el poder adquisitivo en el caso en que la moneda del país de origen pierda valor a medida que el nivel general de precios de bienes y servicios sube.

La mayoría de los ETF inversos se “reajustan” a diario, lo que significa que estos bonos están diseñados para alcanzar sus objetivos declarados a diario. Su desempeño a lo largo de períodos mayores a un día puede diferir significativamente desde lo inverso del desempeño de su índice o referencia subyacente durante el mismo período de tiempo. Este efecto puede amplificarse en mercados volátiles, haciendo posible que padezca pérdidas importantes aunque el desempeño a largo plazo del índice exhiba una ganancia. Si bien pueden existir estrategias que justifiquen mantener estas inversiones por más de un día, los inversionistas a largo plazo que tienen un horizonte de tiempo intermedio o extenso deberían considerar detenidamente si estos ETF son apropiados para su cartera.

Antes de invertir en un ETF, un inversionista debería considerar cuidadosamente los objetivos de la inversión, los riesgos, los cargos y los gastos de la compañía de inversiones. El prospecto contiene esta y otra información importante sobre la compañía de inversiones. Lea atentamente el prospecto antes de invertir. Haga clic aquí para obtener una copia del prospecto.