Donde chocan política e inversión

Por Kayliegh Yerdon, becario en la Universidad de Cornell durante el verano de 2015 Mientras las inminentes elecciones presidenciales siguen atrayendo la atención de los medios de comunicación, tendemos a reflexionar sobre hasta qué punto afectan a nuestra vida diaria las noticias relacionadas con la política. Piense en ello - ¿cuándo fue la última vez que pasó un día entero y no oyó hablar sobre una elección, un candidato o un problema con tintes políticos? La respuesta más común a esta pregunta: hace mucho tiempo.

Pero resulta aún más interesante pensar en cómo las noticias sobre política nos han ido afectando a todos y cada uno de nosotros a lo largo de nuestras vidas. Antes de que pudiéramos comprender el funcionamiento del mundo que nos rodea, nuestros padres solían tomar grandes decisiones basándose en la información que tenían - mientras, nosotros observábamos y aprendíamos. A partir de ese momento, probablemente muchos de nosotros empezamos a leer o a dejarnos guiar por nuestras fuentes de noticias preferidas. Además, durante nuestra vida probablemente nos hayamos rodeado de personas con fuertes opiniones políticas. Estas fuentes que nos rodean influencian ampliamente nuestras decisiones. Lo que oímos nos gusta o no, y a partir de ahí actuamos en consecuencia.

Pero, si la política afecta en gran medida a nuestras vidas, ¿no podría afectar igualmente a nuestras inversiones? Hagamos una reflexión: una persona que solo compra productos nacionales, probablemente sólo considere invertir en acciones de empresas nacionales. Para otra persona que defiende ciertas prácticas laborales, las empresas que se adecúen a ellas serán claramente más atractivas.

Las opiniones políticas son parte de la definición del término "valor intrínseco". En el mundo de la inversiones, usamos la frase "valor intrínseco" para describir el valor real de una empresa - que comprende su valor tangible y su valor sentimental - a los ojos del inversor. Y es cierto: somos más propensos a invertir en empresas que nos gustan, o cuyos valores se asemejan a los nuestros.

Conocer las empresas en las que invertimos resulta esencial, pero un consejo y simple y claro para todos los inversores es que deben ser conscientes de sus propios prejuicios. Ajustar su cartera de inversiones a sus creencias políticas puede llevar a la pérdida importantes oportunidades de inversión que quizás ni siquiera sepa que tenga. Por otra parte, en momentos de gran actividad política (durante las elecciones por ejemplo), las bolsas pierden inestabilidad. Por lo tanto, el hecho de reducir las elecciones comerciales o de inversión de su compañía podría someter su cartera a grandes cambios, paralelos a los de las políticas de la Casa Blanca.

En tiempos de controversia política, siempre es inteligente que un inversor reconozca sus prejuicios políticos e intente racionalizar cada decisión tomada en materia de inversión en base al potencial de la acción en el largo o corto plazo. ¡Regrese la próxima semana para obtener una lista completa de los sesgos psicológicos que conducen a nuestras decisiones de inversión!